Estación del Ferrocarril de Llay-Llay... y del Ramal a Los Andes

Don Enrique Meigg
Don Enrique Meigg

En 1849, William Weelwright ganó la concesión para la construcción del ferrocarril entre Santiago y Valparaiso, otorgada por el Congreso Nacional. Para poder realizar la empresa se necesitaban 6 millones de pesos; este capital vino de la Empresa del Ferrocarril de Santiago a Valparaíso (CFSV), una sociedad formada en 1852 y constituida por el gobierno (con 2 millones) y los sres. Jose Waddington, Francisco Javier Ossa, Matias Cousiño, Ramón Subercaseux y la sra. Candelaria Goyenechea (con dos millones). La cifra recaudada (cuatro millones), no impidió que las obras comenzaran el 1 de octubre de 1852.

En cuanto al trazado, el ingeniero estadounidense Allan Campbell se dedico al estudio de las alternativas que se presentaban: la recta, Melipilla y Quillota. La primera era obviamente la mas corta, pero era necesario cruzar los cordones de Lo Prado y Zapata, que eran demasiado altos y las pendientes serían muy fuertes. Construir túneles tampoco era posible, debido al nivel de tecnología de la época, que hacia imposible la construcción de un túnel de gran longitud (Recordemos que el túnel carretero de Lo Prado mide aprox. 3 km.). La segunda ruta, al seguir el valle del Río Maipo, evitaba el cruce del cordón de Lo Prado y cruzaba por la cuesta de Ibacache, que poseia una altura considerable, pero la ruta era muy extensa. El tercer trazado cruzaba el cordón de Chacabuco por el paso del Tabón, que presentaba unas pendientes aceptables y más adelante, seguía el fértil valle del Aconcagua. Con este extenso y minucioso estudio, se decidió que el ferrocarril debía ir por Quillota.

Locomotora a Llay-Llay.
Locomotora a Llay-Llay.

Las obras avanzaron lentamente desde el sector Barón en Valparaíso, donde estaba ubicada la estación Terminal. El desconocimiento de las técnicas de construcción de un ferrocarril hizo caer a la empresa en grandes perdidas. Al llegar a Quillota (1857), la sociedad tuvo que suspender sus actividades, por la falta de capital. La solución a este problema surgió en la compra por parte del Estado, de las acciones de la funesta empresa, en un decreto dictado por el presidente Manuel Montt, el 27 de Mayo de 1859.

Para la terminación de las obras, fue contratado el ciudadano estadounidense Henry Meiggs. Este recorrió el trazado por construir a mula, que según el, era el mejor plano. El contrato consistía en que Meiggs terminara la obra en tres años por seis millones de pesos, con la cláusula de que si terminaba antes del plazo, recibi­a medio millón más y además, diez mil pesos por cada mes adelantado.

Tren pasando por Las Chilcas.
Tren pasando por Las Chilcas.

El 14 de Septiembre de 1863, a las 12:30 hrs. en Llay-Llay, se encontraron los dos trenes que partieron simultáneamente desde la Estación Alameda de Santiago y desde la Estación Barón de Valparaiso. En un elegante banquete, Henry Meiggs hizo la entrega oficial y solemne del ferrocarril, ante el Presidente de la República Don José Joaquín Pérez.

En 1921, y siguiendo el sistema empleado por el Chicago-Milwaukee & St. Paul Railroad, se inicio la instalación de los postes y pórticosse sustentan la catenaria, el sistema consistía en el suministro continuo de energía eléctrica de 3000 Volts, para esto se ubicaron a una distancia media de 40 km. subestaciones rectificadoras alimentadas por la red pública de alta tensión (12.000 y 44.000 V). Las locomotoras fueron adquiridas al consorcio estadounidense formado por las empresas Baldwin y Westinghouse. El 10 de octubre de 1924, comenzó la era de la tracción eléctrica en nuestro país. Esta trajo consigo una gran reducción de los tiempos de viaje, la reducción de los costos operativos y el mejoramiento de la productividad de los equipos.